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Espalda
Producción del carbón vegetal en Indonesia

El horno de carboneo se llama aquí Dapur Arang. Para su construcción hacen falta 40 toneladas de la arcilla. La arcilla mezclada con la bauxita traen de la próxima montaña y echan en el encofrado de madera. La masa suave se amasa con ayuda de “allu” que es un palo batidor con el engrosamiento sobre el extremo. Después del tratamiento de las paredes con este del horno “allu” ellas se hacen resistentes y su superficie de arriba a abajo se cubre por los embudos menudos de las huellas.

El horno preparado tiene una puerta y abertura para prender fuego, parecido a la chimenea. En calidad de la leña usan el árbol guayaco de mangle, jorobado e inútil para la construcción. Pero aun tal árbol barato desaparece rápidamente desde la superficie de la isla de Borneo que se ha quedado considerablemente calva en último siglo. Sólo Gran Bretaña consume anualmente cerca de 60 mil toneladas del carbón vegetal indonesio. Si convertir este volumen en el árbol fresco, resultará en cinco veces más.

            Los troncos de dos metros de largo ponen en el horno verticalmente y ajustadamente uno a otro, como lápices en el plumero. De un horno salen 4-5 toneladas del carbón, en dependencia de la calidad de la madera y las dimensiones del horno. Después de que la leña esté cargada, la puerta se tapa con los ladrillos y se cubre por encima con arcilla, y el horno se enciende a través de la “chimenea”. El fuego arde débilmente en el horno tres o cuatro semanas. La humedad sobrante se evapora a través de los agujeros perforados en el techo. Si el humo deja de salir, los agujeros sellan para no permitir que el oxígeno entre adentro y que fuego pueda encenderse y transformar todo el producto en la ceniza inútil. De vez en cuando la puerta se moja con el agua y examinan: ella debe cambiar de color, del amarillo en gris, y después en blanco. Esto significará que el tiempo ha llegado, se puede abrir el horno y sacar el carbón.

 

No confiando completamente en los métodos de los abuelos, sobre una chapa puesta cerca de la entrada escriben con la tiza la fecha de la carga de la leña y la fecha aproximada de la apertura.
El alero de las hojas de palma protege los hornos de la lluvia. Pero esto no salva de las pérdidas en caso de las lluvias duraderas: hasta el 30% de la leña se queda húmeda, y hace falta quemarlas de nuevo.
El carbón preparado se empaca en los sacos de 25 kilogramos, en tal forma él va a la exportación para barbacoa y necesidades de cocina. Los troncos de carbón asierran a las briquetas iguales por medio de la sierra de mano regular. La dimensión de las briquetas se encarga por el cliente. Mientras más grande sean los pedazos, más caro costarán. La miga de carbón no vale casi nada y va, en general, a los campos para los granjeros en calidad del abono.

 

 

 

 

 

 

 

 

El trabajo de los carboneros en Indonesia se considera malsano. De las evaporizaciones venenosas lagrimean constantemente los ojos, y del polvo de carbón la piel adquiere el matiz indeleble negro. Es extraño, pero los carboneros se curan con el mismo carbón. Mezclan los polvos de carbón con el agua y beben. Dicen que esto ayuda para la disentería. Con la pasta de carbón curan la piel enconada y los ojos. Contra la picadura de la serpiente o del escorpión hacen las compresas de carbón, creyendo que este absorbente natural extrae del organismo todo lo nocivo no peor que unas medicinas caras.
 

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